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La Cátedra de Ciencia, Tecnología y Religión acogió la VIII Conferencia Fliedner

FliednerEn el quinto centenario de la Reforma, la VIII Conferencia Fliedner, que organizan la Cátedra de Ciencia, Tecnología y Religión, el Centro de Ciencia & Fe y la Fundación Federico Fliedner, se centró en la relación entre la reforma religiosa y el surgimiento de la ciencia moderna, con el profesor John Hedley Brooke, como ponente principal, para abordar los mitos existentes en torno a la reforma protestante y la explosión científica de los siglos XVI y XVII.

“Estamos ante una de las grandes figuras en el diálogo entre ciencia y religión, su obra es de lo mejor que se ha escrito en la materia”, dijo José Manuel Caamaño, director de la cátedra, en la introducción del profesor Brooke, que además presentaba su libro Ciencia y religión. Perspectivas históricas, editado por el Servicio de Publicaciones de Comillas y Sal Terrae. Caamaño destacó la valiosa aportación de Brooke para superar las ideas extendidas en torno al supuesto conflicto entre ciencia y religión, y recordó que “cualquier reduccionismo no hace sino distorsionar la realidad”.

Ciencia y Reforma
La revolución científica y la Reforma se datan en el mismo periodo de tiempo, y además existen paralelismos y similitudes, como que “ambas requieren el regreso al algo puro e incorrupto, la Biblia en el caso de la religión; en el caso de la ciencia, el Libro de la Naturaleza”. Desde luego, “la conexión está bien perseguida, pero aun así existen mitos que pueden resultar engañosos”, advirtió Brooke en su conferencia.

Entre los mitos, destacó tres, que fue rebatiendo: Es un mito que la actividad científica solo pueda florecer en un ambiente protestante; los académicos católicos no han hecho menores contribuciones al conocimiento científico en los siglos XVI y XVII y no es cierto que las iglesias protestantes siempre estuvieran más abiertas a las novedades científicas al no estar bajo el control central de la autoridad papal.

Todos estos mitos se diluyen por la generalización. “En la relación entre ciencia y protestantismo y catolicismo, no hay respuestas sencillas”, advirtió. Cada líder religioso y cada científico tenía posiciones diversas, que no estaban determinadas por su pertenencia a una Iglesia y otra. Para argumentarlo, citó ejemplos como los de Pascal, Galileo, Kepler, Copérnico y tantos otros, que encontraron apoyos y críticas en uno y otro lado. “Hay que ser cuidadoso al decir que existe una única forma católica, calvinista o protestante de relacionar la ciencia y la religión”, resumió.

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